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BUFANDA PÚRPURA

Palpa a tu vista en mi jardín rozagante una

sublime fragancia

percíbela

rastro tornasol tiñe de purpura el azafrán

anuncia el preludio de mi gratitud

 

Franja núbil de geranios

serpentean en la noche

al vals de luna

moldea cuerpos terrestres y

rocían perfume en el alba

 

Parche dorado del astro

desciende por la campañilla

carga las raíces del lirio silvestre y

comienza a regar el huerto

 

Tiritante espera que el ojal lucífero

como una cama de lilas

dé sombra a la flor y

la desnude

 

¡Cuánto sonríen mis amigas!

¡Refulgen en el espacio!

¡Mis falsas ortigas!

 

Inspiraron poemas

los colgué en la ventana y

crecieron lavandas por escalones

cada florecer a su vera es un río

donde enjuagan sus cabellos mis nardos

las libélulas beben agua

los enamorados besos

 

La luna quieta

desliza lágrimas púrpuras

porque mis gladiolas roban en su mirar

una pizca del cielo

 

No es un jardín creado de tierra

se aró del corazón mujeres

un vergel que inventa aromas

nenúfares flotantes

cuando esta alegre hace cantar aves

fuentes

 

Si alguna vez lloran

envuelven su pena dentro de un caracol

escriben memorias

como el mar oculta el ocaso

las olas se llevan la madera

así piden se lleve su llanto

y las vuelva felicidad

 

Mi jardín de amigas es único

reunidas a hora precisa

todas heroínas de mis libros

bellos atardeceres con manos cálidas

chalinas que cubren mi hombro

el pañuelo preferido de una lagrima

son mi bufanda purpura bordada con hilos de

universo.

images

I N M Ó V I L

En simientes de sangre borbotea el desprecio,

El llanto baña las calles donde cuerpos se amontonan en pirámides de dolor e impotencia,

Las ventanas permanecen cerradas porque la ignorancia ha pintado las puertas de roja ira,

Ese color carmesí que tiñó el blanco del idealismo,

Que impregna el verde esperanza de rabia,

Y reviste al ente de plomo en desgarrador sueño.

Desde los tejados amarillean las vísceras,

Y derramados en el pasto quedan corajes sin dueño,

No es la naturaleza quien provoca desolación en las entrañas,

Es un palmado de tercos nadando en egos inmóviles,

Con ideas egoístas,

Y de arrogancia tan vasta que nubla toda la ciudad,

Dejando a pleno día,

Torrentes grisáceos de obstinación.

¡Mira!

El odio ha sembrado sus semillas y el fruto será su hijo predilecto.

¡Ve!

La indiferencia ha creado pies y está tumbando a la misericordia.

¿No lo ves?

Es cierto.

Desde lejos no puede oírse un corazón quebrándose,

Ni un ser mudo bebiendo la muerte del que abraza.

¡Ay,

Tierra que gritas en muros de soberbios!

¡Ay,

Pueblo que clama en corazón frío y sordo!

Tu canto es fúnebre,

Ni los perros ladran,

Ni el silencio abruma,

Solamente hay neblina,

Bruno desamparo merodeando errantes.

Puedo ver las cenizas sobre la cera,

Y en los ojos de las Madres,

Colgados en los árboles se dispersan los ultimados besos,

Aún en el aire viven los abrazos,

Las palabras,

El fresco de las despedidas momentáneas,

Que el agitar de manos las vuelve finales,

Porque el tendido no se levantó con su ángel de siempre,

Ni el espíritu alertó al cuerpo del peligro,

Porque la hermana no percibió el adiós mientras cocinaba los huevos que degustaba el hermano,

Ni mucho menos el padre imaginó,

Que la bendición en la frente del hijo,

Sería el recipiente que guardó la bala en su postrero aliento.

Éste es el escenario sombrío de las penas sin rumbo,

Camellones de terquedad lavados con inocencia,

Ambiciones desnudas entre el fuego,

y lo que se espera de la piedad,

Una radiografía del miedo,

Que termina en una cama espesa de tristeza,

Todo lo respirable huele a sanguaza,

No hay un suspiro en el cuadro de los ausentes,

El muerto es muerto en cualquier cielo,

Y en toda casa el dolor entra para crear infiernos.

¿Quién lanzó la primera bala?

No es importante.

¿Quién bajará las armas que nos vuelvan humanos?

Ese es el milagro.

Acto difícil en un siglo obstinado,

Poder de una sola mente,

Creando infortunio en todos.

DIVERSANDO…

Que esporádica vista me despierta de este sueño aletargado, arcaico, vejado y obediente, me descubro siguiendo las huellas de gente que camina airosa y desde mi perspectiva solo son dedos entrelazados, besos furtivos, miradas fugaces, ¿Quién pensaría que mañana esos labios serán de otra boca?, ¿Quién podría asegurar que esas miradas serán eternas?, nadie, no hay quien nos asegure la eternidad por amar ligeramente o entregadamente. Parezco insensible ante sus emociones pero tengo razones para ver más de lo que ellos ven con solo roces. La ciudad es una campana de ruido que han sembrado sonrisas perdidas, en cada uno de los pilares de las iglesias han quedado promesas incumplidas, en los puentes deambulan historias de mujeres que amaron profundamente y en el mismo lugar dejaron triturada ilusiones, y hombres… ¿porque no?, hombres que se sumieron en la tristeza cuando su amada se negó a aceptar el amor ofrecido. Creo que las calles guardan mucho sentimiento y que de más de un beso inocente han sido testigos, pero al igual sé de esquinas, muros, patios, callejones que esconden llanto y muerte, ¿Quién nos dice que reiremos eternamente? ¿Quién nos asegura que viviremos felices siempre?, nadie, es verdad, por eso esta concepción incrédula, este pensar sarcástico con que me conduzco desde que encontré a la mujer que no cree en amores ficticios ni en esperas soleadas, desde que morí para renacer en un cuerpo con espíritu viejo, un ser que se adapta y eso es muy cansado. Quizás fuera más fácil pintarme como lo hace la vecina del 301 y salir erguida como si tuviera por alfombra el mundo, o fuera más sencillo fingir como las mujeres que se sientan a lado tuyo en el bus y usan sus lentes de sol más grandes que su conciencia mientras que les escurren lágrimas de algún viento que se le entrometió en los ojos y les arrancó el alma de tajo, y todavía se limpian la nariz finamente como si con eso se borrara lo miserable que es su vida, pero no es así, la vida no es ese cuento de hadas que te dibujo mamá, ojala y te hubieras quedado niña, por lo menos a mí me hubiera gustado seguir comiéndome esas deliciosas guayabas que tenía mi tía Petra detrás de su vieja casa de cartón, eso era ser dichosa. Pero, la felicidad es una cucharada de azúcar en una taza humeante, tan pronto como se disuelve en el café pierde su esencia para darle un nuevo sabor al café de tus mañanas, no significa que ya no sea azúcar, solo que cambió y se adaptó a algo nuevo, tal vez la felicidad sea solo eso, adaptarnos al cambio y con ello a todo lo que nos traiga… puede que tener amores de un día nos rejuvenezca en fuerza para los años que vengan, tal vez solo rozarnos las manos un vez al día con esa persona especial nos remonte a esa época cuando tu primer amor te rozó los dedos y tu sentiste en ese momento que el tiempo se encapsuló al botón de su camisa, puede que nos dure la mirada unos días si el enamoramiento es fuerte y nos arrastre a despertar de esta utopía. A lo mejor son “meras fantasías” mis palabras, ¿Quién puede decir que es real o no?, ¿No podríamos en un mismo mundo paralelo estar dos D’s riendo por el mismo motivo?, esas respuestas son el catálogo de mis preguntas mal escritas, lo único cierto es que yo me escojo, me reservo y me desdoblo en origami cuando pretendo darle paz al alma, esa calma que solo puede darte creer en algo, aunque solo sea momentáneamente, porque lo cierto es que eso es la vida, vivir sin respuestas, ¿Quién quería tener las respuesta a todo?

“V I A J E “

El amor que nació entre guayabas,

Que se encuentra sin búsqueda,

Es el más cruel…

 

Así llegó como el rocío al capullo,

Penetrando indiscreto mi alma,

Como quien desmerece al tiempo y sin embargo bosqueja el futuro al paso.

Ahí estamos los dos reconociéndonos

O quizás, solo creímos,

¿Qué edad teníamos?

No lo sé, pero olía a inocencia…

Dolían los huesos de tanto sonreír,

Se apareaba el tiempo,

La espontaneidad,

Como si el derroche de ilusión preñara el aire sujetándome al cielo,

Y aquellos besos,

Delicia de señores los probé todos,

Algunos como limón en la ostra,

Otros, de atardeceres,

Parecía melaza en mi boca,

Brasas en mi lengua.

Toda yo transpiraba su garbo,

Felpó mi cuerpo a su hombría

Su vientre me refugió,

Poseyó más que sueño,

Carne y anhelo,

Yo me hastié de sus ansias,

De su ímpetu viril,

Nos escogimos como frutas de stands,

Bebimos saliva del otro,

No distinguía si era su olor quien se impregnaba en mi piel o las guayabas en la mesilla.

 

Si el amor es sublime como un ocaso,

Entonces estábamos enamorados,

Colmados,

Hilo y aguja.

Olerlo,

Tocarlo,

Fue viajar a demencia y regresar de estacazo a la razón,

Él era mi vaso de agua,

La pasión que muere y nace a momentos.

Debimos quedarnos así,

Abrazados,

Anudándonos estrellas en la cintura,

Soñando…

 

Sí, nos conocimos una tarde,

¿O fue de noche?, ya no sé,

Yo conté mil días,

Y sí, el amor era cándido pero la mente tejió las redes,

Las soltó lejos como los anzuelos de los viejos,

Como los suspiros de las quedadas,

Lejos como la inmensidad,

Pero cerca como pezones de putas estrujados por mil manos,

Así, de un tajo descuajó el hálito del ente,

Como Dios me volvió a polvo.

 

¿A dónde fue el sentimiento?

¿Se mudó de mi cuerpo?

¡Ay, que dolor respirar!!

Recordar…

 

Que difícil no verte sobrando ojos,

Oírte en las retoricas voces,

Rozarte en las serviciales manos,

¡Ay, dolías como las muelas podridas!!

Pero eras mío,

Como otro diente.

 

Salté, grité, imploré,

No flaquearon tus pupilas,

Te revestías en siluetas ajenas,

Y con el alba parías orgasmos,

¿Dime, no soy masoquista que asenté la biografía de tu savia?

Te sonreí y no miraste,

Te buscaba los ojos y solo había oscuridad,

Llegué al infierno,

Besé la cera,

Y no hubo respuestas.

¿Cómo podía ser esto amor?

¿Cómo aguanta un corazón vivir sin orgullo?

Sin dignidad,

Deseo,

Había muerto mi ego,

Quería borrarte,

Pero dolías,

¿Te quitarías un ojo para que tu cólera insensata crea aquello que te niegas?

Ahí estaba la prueba en las puertas de los locos,

De los sufridos,

De los asesinos,

Podía olerte cuando doblabas la esquina,

Cuando subías al tren,

Si dormías

O te ibas con el día,

Ese olor me llevaba a ti,

Y a tu olvido.

 

¿Qué es más deprimente que la espera?

¿Los segundos…?

Yo solo veo galeras llenas de gente,

Perros vagando,

Sabanas vacilando al viento,

Años burlones recitando los días,

Repicando tú nombre,

Deseándote,

Hallándote en mi piel,

En la hojarasca,

Siguiendo tú armónico recuerdo,

A vista de la carroña,

De las sombras inicuas,

Hostigo al sarcasmo de vivencia distante,

De tu partida,

En los despojos,

En aquel citado “ser”.

 

El amor que nace entre guayabas,

Que no se busca,

Es el más cruel…

 

Cuerda la pasión se atenuó en el viento,

Rendida encontré mi lado malévolo,

El encanto perturba las mentes a tal costo que es fácil comer alpiste de cualquier mano,

Rasgaba mi entraña con roces nuevos

Anclé mis ganas a cien puertos,

Derramé fantasía,

Lujuria,

Engaño,

Te maté completo.

Embriagué cada huella con otro sexo,

Reemplacé palabras falsas con otras,

La sensación de ser amada es un manjar que se saborea lento,

Como esa emoción de un preso liberado,

Como la mariposa deja su cubierta,

O el perro que escapa a su dueño,

Así podía sentirme,

Toda yo, mujer.

Pero dentro…

En el hígado,

En las venas,

Seguía el otro,

Podía olerle a distancia,

Su olor era penetrante,

Inconfundible,

Salivaba imaginándome su piel rosetón,

Los pigmentos surcados en su rostro,

Volvía a estremecerme,

Y dolía,

Como los presos despidiendo las puertas,

Como las novias de rancho,

Cerca del edén pero palpando la perdición,

Maldigo las guayabas que te nombran,

Que te claman,

¿Cómo puedes corazón latir por quien te mata?

¿No recuerdas que ya amé?

 

¡Ay, es crueldad dudar!!

Suspirar…

 

Que deprimente el elogio ajeno,

No hay miel que supla un sabor agrio,

Ni cuerpo que apague brasas cuando es frio.

 

¡Ay, quema tu ausencia como sal en la llaga!!

Quiero olvidar…

 

Lo intento y decaigo,

Dueles,

Me agrietas la piel,

Me succionas el aliento como una losa al cuello,

Como seguramente los gusanos devoran la carne,

Y los sedientos odian el desierto,

Así me dueles.

 

¿Por qué no matarme de tajo?

¿Por qué ser el asesino que la mártir no olvida?

Eres fusil para mi pecho,

Sabio aniquilas de poco,

Un disparo por nombre,

Adusto golpe por lágrimas

¿Con qué sangre fría te cubres, para gozar cada segundo de mi agonía?

 

Ahora comprendo,

Lo veo,

Amarte es parir hijos que no lloran,

Ramas que no florean,

 

¿Qué pensabas que haría al perderte?

¿Solo comer guayabas?

 

¡Maldito su sabor dulce que conservó mis labios con todo y semillas!

¡Culpable!

¡Culpable por arrullarnos esa monda tarde y pintar sueños fugaces cuando moría de dicha!

 

Que deleite sulfura mi carne por tu ausencia,

Tu apatía,

Por ésta congoja inflamada,

Quiero correr,

Huir de la finura,

Adentrarme al yo,

Encontrar mi boscaje

Sin pasado,

Ni sufrimiento,

Quiero olvidarte,

No más frutales o raíces,

Nada de olores y esquinas,

Solo mis pies tocando la hierba

Volar,

Esconderme en el todo.

Eso quiero,

Y busco.

 

Ahí dejo mi reflejo

Junto a mi abdomen rancio,

Sin fruto,

Ni historias,

No hay bocetos que causen alegría,

Tampoco terror,

Soy una escuálida figura con un recuerdo estático,

Añejo,

Penosa figura entre cascaras verdes,

Blancas,

Con el aroma propio en la memoria y el espíritu,

Sin mucho que inventar,

Lloré, lloré como una niña cuando le quitan sus guayabas,

Gemí como un vientre sin hijo,

Como cristales quebrándose sonó mi ser,

Nada que liberar,

Solo el espejo burlón.

Me senté a esperar que la otra,

La que me miraba en silencio me salvara,

Olvidara,

Surgiera única,

Invaluable

Ella,

Mi Mantis.

 

El amor que muere entre guayabas,

No resucita,

No es cruel…

 “Tercera mención honorifica de los XXV juegos florales Coatzacoalcos 2014”

Por tus 11

No es la impasible prosa que te escribo, ni el

Inusual suspiro que te extraña, no es la ventisca, no esta

Mente errada; no es aquello que escondo o lo que

Unge mi cuerpo, ni el llanto o la risa, ni

El agrío manto de la duda; es el ocaso, es la noche enmu-

Decida que te llama y no escuchas, es éste

Abrazo que duele en los huesos, en las entrañas. Son las palabras que

No dije, los besos que murieron contigo, es la fisura

Indeleble detrás de tu ausencia que se adentra

En cada poro de mi cuerpo, es tu historia que me brotó de

Las manos como un ave y que me enseña el

Amor eterno, y luego me sumerge en dolor etéreo.

Eres tú, solo tú, mi ángel fugaz en mis años lentos…

A Nimue

A Nimue

Debimos tener más instantes,
Mirarnos a los ojos,
Debí verte crecer,
Conocer todas tus sonrisas…
Tus primero pasos,
Debí ponerte las calcetas,
Hacer trenzas mal hechas.
Colgar en la pared pinturas de pasta o acuarelas,
Debimos ser tanto que solo fuimos…

Gracias Oppa… por inspirar a este corazón vacío que hoy late mas fuerte y sin miedos…

Imagen

No conozco un sentimiento que no aprisione el alma,

O someta al pecho al sutil deseo de un beso,

No existe  emoción aletargada en el cuerpo

Ni  caricia hambrienta,

Que no busque plenitud cuando el vacio

Colma el estomago con sed de abrazos,

No puedo escribirlo

De tan imposible que es calmarlo.

 

¿Quién decide a quién entregar el suspiro?

 

Regresaste de recuerdos pasados

Comprometiendo cercanías

Doblaste mi espalda con tu sonrisa,

Sin viga alguna para separar la amistad del gozo

Así me encontró el ayer,

Precisamente rendida

Dejando entre bálsamo fresco

Ilusión renacida

 

No bastó tu nombre…

La  cordura…

Este sentimiento se filtró irónico por la rendija

De la soledad,

Nos disfrazó de amigos,

Hiló mi razón para tejerte sueños

Y antes de vacilar por el sentir nuevo

Mis pupilas se preñaron de tus ojos

De tu ser…

Cubriéndome el corazón de fragancia.

 

¿Qué importancia tienen las palabras cuando sentir nos enmudece el alma?

 

No tengo un final que escribir

Aun el principio se mece en el aire

Más…

Quiero un instante  para arrinconarte a mi cuerpo

Puede que…

Después quieras irte

Y dejes solo tu perfume para mis mañanas

Tú aroma en mis tardes

No soy egoísta…

Menos conformista…

Pero mi fe no duda en amar libre…

 

¡Qué vida sería la eternidad añorando el amor de otros!

 

Elijo ser feliz un segundo

Amarte en mi propio espejo

Quiero que alguien más envidie mi felicidad,

Esos…

Aquellos…

No importa…

Que anhelen los suspiros que yo guardo

Los sueños donde te palpo,

Te imagino…

Y te vuelvo existente…

 

Es fácil envolverme en tu aroma,

Sentir y pensar…

Oler…

Lo difícil es callar la piel.