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SONAJERO

¿Por quién sangras ente de lata?

¿Por quién palpitan tus venas argenta?

¿Alguien escucha el latido estridente de la súplica correr por tus arterias?

 

¿Por quién lloras alma de hierro?

¿Quién seca tus suspiros antes que tu armadura oxide y tu ser de azogue tiemble?

 

Te di un corazón llameante

Tú, una ventisca en mis ojos

¿No merecían mis lágrimas derretir tu sepultura recia?

 

Siento mis poros surfear por ríos de burla

Oigo en este silencio sórdido mi sentir vano

Es la ausencia feroz derritiendo el metal que me cubre.

HOMBRE LATA FRIDA

By Frida Cobos

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ESPEJO

¿Soy está mascara colorida burlándose de mi reflejo?

¿Esa mujer que mataron ayer?

Tal vez la que soy ahora es ajena a lo que siente

 

Estar sentada sobre la duda o las respuestas es lo mismo,

dentro del espejo una lágrima igual escurre

 

¿Esa escuálida silueta soy yo?
¿Cuándo envejeció el cerezo que estaba plantado en el patio de mis alegrías?

 

Ramas vacías

llora la tierra

el agua no deja caer su savia

siento caliente la espuma de su rabia

me brota de los poros el coraje pero está es la voz que guardo

 

Una gota de lluvia surge de mis ojos y construye mares

reposo en dolor seco

sonoro

pesado

estoy sintiendo la sal por mis pies como cuando fui niña

pero saben amargas las conchitas

 

Las estrellas se han descuajado del cielo y en el suelo no brillan

son translúcidas

otras opacas

estoy mirándolas y absorben mi luz ocular

me dejan seca

y sigo saboreando el salado aire

una mujer camina en la arena

es brillante

esta feliz

de esa felicidad que espanta

entiendo las estrellas caídas

envidiosas se desprendieron

no veo su sonrisa pero oigo como retumba en las piedras

felicidad estruendosa

me creí reconocer en esa pintura

pero sigo de pie frente a mi propia muerte

 

Ella es una burla para mi poesía

No es nada ostentosa y

sonríe con esos dientes llenos de pan y membrillos

es lo que comía seguramente antes de venir a fastidiar mi tranquilidad

huele a guayaba

alcanzo a mirarle de reojo los retazitos entre los amarillentos dientes

la condenada está tan hambrienta de mi alma

que ni comer en paz puede

me irrita que solo me observe sin decir nada

 

Yo le preguntó:

¿A qué te sabe la espera?

Me dice a guayabas

 

Esas que siempre cuelgas en tu cuerpo

no creas que no veo cuando pasas desprendiendo tus mieles

la gente te oye hablar y se llena contigo sin que lo notes

ni sientes cuando te abrazo

de vez en cuando te aprieto el cuello

los muslos

y cabellos

soñando que tu dejes de soñar

pero tienes levantada la frente

guindadas entre tus raíces voluntad y fiereza

siempre me pregunto:

 

¿De donde nace tanta fortaleza?

Y entonces sonrío

 

Sonrío con desesperación oculta

esperando que dejes de esperar

queriéndote fría junto a mis costillas

oliendo tus cabellos cenizos de copal

 

Pero el día no llega

vuelves a dormir después de llorar lunas enteras

muerdes y envuelves el mundo en tu pañuelo de mujer única

Yo te lanzo alfileres al corazón y

tú sigues guardando esperanzas en tu maquillaje

se que me sientes cuando te aprieto

puedo sentir tu suplica ahogada

veo dentro de mis ojos la mueca de tu dolor y

como esbozas un suspiro de lucha

te rasguño las mejillas pero te quedas mirándome fijo y

yo enmudezco

como justo lo haces ahora

 

¿Y esto que soy te asusta?

¿No esperas por este cuerpo cada día?

¿No contestas?

Siempre es lo mismo contigo

Caigo rendida a este silencio

al fin consigues mi atención

y te esfumas

 

No tengo tiempo para jugar contigo

ve afuera

maldice tu tiempo perdido.

 

Me miraste amor

tus ojos apresaron el cielo

y me perdí

dos universos marinos en los míos

tolvanera azul de aire

y tus pupilas alegres

como estrellas encendidas

inventándome un poema

 

Escuchaste mis entrañas acuñando soles

y tuve esperanzas

que pudieras dormitar con tu luz mis sombras

como un otoño dorado

conquista un sueño

y el aroma a felicidad la tarde

 

Me elegiste amor

sosteniendo mi corazón en tus manos

dejando mi hálito herido al susurro de un respiro

celeste mirada cayendo como hojas de brisa

en el atesorado esmero que enciende el crisol apagado

 

Sonreíste con resplandor beso de mar

tu reflejo entró brillante por mis pupilas

llenabas el abismo y

cuando la espumosa arena danzaba en mis pies

olí tu perfume a café preparado

y me abrazaste

 

Rozaste mis labios

con el infinito imán de caricias

el silencio una pulcra poesía en mi oído

como una canción antigua

tu olor a semillas tostadas

revivió la ilusión perdida

en una noche azufe

que sello la entrega

con ventanas al cielo

MAR ALMÍBAR

No tienes que venir

iré a donde tus dedos acaricien agua

voy a sumergir mi canto de sombras en la diáfana luz de tu aurora

 

No necesito tus manos

para guardar misterios de luna

colmaré tu balsa con luces de felicidad instantánea

 

No quiero reflejar glorias pasadas

en liturgias que bañen cuerpos de arena

tampoco un final que delire en este destierro

habitante de mis ojos

 

Quiero ser la estrella en el horizonte que te esculpe

y que cesa tus olas

navegar apacible como veleta en la serenidad de tu mar almíbar.

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By Eduardo Santiago Zamora

FRÍO

Frío, frío

nacido del néctar de tu indiferencia

amor arraigado entre sombras que pronuncian tu nombre

y vuelven cenizas la pureza del sentimiento

frío, frío espeso que baña tu cuerpo en desdén

amor dormido entre luces volátiles que secretean ausencia

en tu frágil pecho

¿A dónde vuelan las hojas del cerezo que tiene anidado pesar en tu vientre como raíces?

¿De qué sutil fragancia se jacta el jazmín para flagelar con sus pétalos filosos la raíz profunda de tu ser?

Deviene el silencio como respuesta antes que tus ojos rocen el amanecer

estas posado bajo tu reflejo transparente

y guardas tus lágrimas en gotas de lluvia

tienes los pies de niño

de niño que se anuda las corbatas aun con retazos de nubes

nubes obscuras que escuchan tu canto mudo

mientras esperas de pie que tus calzoncillos blancos

regresen al hombre que has sido

para seguir frío

frío como un hombre que deja su huella

en los ventanales mojados

y que esconde entre espejos lluviosos

el sombrío esqueleto que viste su cuerpo.

Frio

By Eduardo Santiago Zamora

TANTO AMOR DADO

Luces briosas descienden por las escalinatas nocturnas

son estelas de plata que besan la silueta oculta del silencio

se posa encima del lente como una lechuza clara

que deja pasar migas de emociones

en sus exorbitantes ojos viven fragmento de luz

seductoras de la noche

 

Por encima

las lentillas de sus pupilas al estático sonido del flash

liberan mariposas en blanco y negro

brotan de su estómago como libélulas traslúcidas

que tornan su cuerpo plata
van con sus alitas parpadeando huellas refulgentes

pernoctando en los brazos de luna

cuando la melodía se vuelve susurro

las imágenes de antaño son pequeñas

y se esconden en los bolsillos o camafeos

el aroma a sentimientos guardados esparcidos en el papel

o sobre el zoom de la dicha son reales

tan real que puede olerse el amor o faltar el aire

sangrar a la exposición de olvido

o reír por escenas de alegrías vividas

porque ésta magia penetrante que nos envuelve

es la esencia de los sueños que inmortalizan tus manos

 

También eres poeta escribiendo tus quimeras en cuadros ensombrecidos

un artista que del alma bruna hace surgir tonos brillantes

y de escarcha dorada un poema con girasoles muertos

el intérprete oculto de los amantes sombríos

escapando a su destino tormentoso

un eco sediento en la noche aromática

que suavemente desliza tu sonrisa a mis ojos

y como bailarina resplandeciente viste mi silueta

 

Es por eso que camino con los sueños desnudos

porque a esa breve distancia el seductor y la musa

terminan enlazando miradas

esas que escondes en tu rostro y solo dejas volar

cuando perpetuas nostalgia en las pinturas

seguro de haber atrapado el misterio que nadie quiso

y sin querer hiciste tuyo

 

Confías serenamente tus labios a la cercanía de mi boca

porque sabes que no puedo rozarlos

pues es justamente ese deseo el que captas

y expresas sin palabras

recurso desesperado al que recurres

para que pose en los minúsculos segundos

ésta inquietud hecha para ser atrapada

mientras la pasión nos esconde en su oscuro vientre

y ágilmente captura el reflejo de quién somos

en fotografías.

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By Eduardo Santiago Zamora

DORILIAN

Tocaste mis cabellos con dedos

estirados y frágiles

no te vi

percibí tu olor entre la gente

que oculta felicidad

 

como te siento

veo

llevas tu cesto risueño y

envuelves a los despojados seres

en sonrisas

 

Ojalá llovieran planetas

rinocerontes púrpuras

escarabajos de miel que

aplasten mis vísceras y

el instante de congoja

 

Como huyo te encuentro

siempre a los ojos del buey

sin penar

pero anhelante

porque cubres con tenue luz

palabras muertas

 

Que los rayos descuelguen

del efímero azul

dragones esmaltados de fuego y

despierte anacondas

montadas en larvas de cordero

después de hurgar mi carne

y derramarla en mí

como azófar caliente

 

Ojalá lluevan soles

sucumban temblores

aplastando el latido de un corazón que vibra

pues tengo la vista

en un abismo de sangre

espeso liquido rojo

que entra y sale en mis pupilas

como la vida

Inmerecidamente bella

 

Como me ves

siento

pero tu espera

no espero

ves mar

yo infinitos

eres ráfaga

yo sorbos

pero somos uno

al crisol salino

soy huesos arrancados de golpe

para vestirte un asueto

eres la tinta sobre mi pecho

vertiendo felicidad a gota

¡Triste espera, esperar que vengas!

 

Tengo las vidas del gato

para tu glacial mirada

rozo tus piernas

no titubeas

cruzas a mis vértebras y cada cimiente

impregnas de esencia

perfume esparcido de golpe

que pare tu risa

y la mía entierra

 

Escondido a voz del desdén

sonríes pero no conmigo

un sopor triste recorre astuto mis arterias y utopías

¿No quieres verme?

¡Estoy sentado a la cera con el miedo implorando incrédulo!

¡Tomo tu carne!

¡Con ímpeto entretejo costillas por si las tinieblas liberan geranios y puedes olerme!

¡Quiero abrazarte!

¡Estrujarte hasta que el crujir de simientes roce tú alma y en vivaz arroyo bañes tu seco espíritu!

 

Estoy doblada a tus días grises

al decaído verano

hincada sobre estación que se deshoje

con indiferencia

o sin hojarasca

te resistes a sonreír para tu adentro

me odias

Maldices mi nombre con furia

y no te odio

amo ese único instante que me sientes

 

Te encuentra el silencio cuando miro tus ojos cargados de estrellas

¿Te encontraste los míos?

¿Puedes negarlo?

Estás postrado en mi lecho

zurcido a mi frío vientre

quieto

mudo

quise darte una muerte desnuda

como espejo

succionar tus poros y cada hendidura hasta que sientas mi agitación adentrarse a tus órganos

quiero recorrer tus entrañas

con ojo de animal herido sin esta luz en las corneas

¿Podrías dibujarte frente a mí?

¿Quisieras verme descuajarte los huesos, Dorilian?

 

Estoy sentada al fondo del ocaso gris

alisando tus camisas con aroma a maderos

mis alargados dedos acosan el jubileo de

tu sonrisa acróbata

susurran al sexo de tus carnosos labios

sabes que tu naces y

yo muero

igual que tu barba pulida

las verdades ausentes

¡No cantes Demócrito aunque el beso esté vacío!

porque preciso al tiempo que me miras cerrar ventanales en mi rostro

 

Te entiendo…

no deberías sentirme, Dorilian

tengo frío el sollozo

me encuentro con personas a obscuras

pintando retratos sin doctrinas

enfurezco cuando el amor dice que los poetas

somos incomprendidos

¡Yo engendro poesía!

¡Fornico la vida!

tus lloras difuntos

tus días de “Marcos” son el hastío de fotografías felices

¡No mientas, Dorilian!

¡Te observo desde adentro y sangras!

Lloras buscando cuerpos que se comieron las orugas

 

Recuerda que yo no tengo pies

manos

nada que puedas tocar

pero me amoldo como lava derritiendo paredes

soy llaga en otra llaga

caigo rápido sobre respiro lento

Nunca duermo, Dorilian

ni lo que siento

no juzgues tu senda breve

reservé de mortaja la sonrisa de Venus

odio las esquinas de besos rotos

donde tu cuerpo toreaba vida

también tus Marías rezando por tus defectos y

vicios porque siguen pensándote

te entiendo más de lo que crees, Dorilian

cada mañana la mísera muerte

recrea de infelicidad mi boca

más que cuando leo a poetas trastornados hablando de tiempo curador de heridas

siento cólera del beso adulador

¿No merecen las líneas de mi letal prosa encubar esperanza?

¿No hay un beso para mis deformadas costillas?

 

¿Vacilas conmigo?

 

Súplicas en blanco escondo en amarillos dientes como una joya

a ti Dorilian, te zurzo a mi carne y no te importa

cargo tus piernas y la savia salpica por las manos

me ganas de golpe esa fuerza sublime

¿Cómo no oír tus quejas?

si cuando no querías morir venias conmigo

no hay forma de alejarnos

llevas tatuada mis lágrimas del llanto que no muere

soy el reloj en tu cuerpo, Dorilian

segundero que detiene tus bríos

una devoradora bebiendo tu sangre mientras tu corazón está caliente

devoro el alma sin dejar estelas de espinas

siénteme en las venas acortando tu aliento cada vez que inhalas

estoy quebrando el cuerpo

para recibir la muerte que ocultas

a pesar mío

mi feroz encargo encuentra la vida agotada y le ofrece el costado para callar su canto

no hagas preguntas

ni esperes respuesta

paso como limón por la ostra.

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