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DORILIAN

Tocaste mis cabellos con dedos

estirados y frágiles

no te vi

percibí tu olor entre la gente

que oculta felicidad

 

como te siento

veo

llevas tu cesto risueño y

envuelves a los despojados seres

en sonrisas

 

Ojalá llovieran planetas

rinocerontes púrpuras

escarabajos de miel que

aplasten mis vísceras y

el instante de congoja

 

Como huyo te encuentro

siempre a los ojos del buey

sin penar

pero anhelante

porque cubres con tenue luz

palabras muertas

 

Que los rayos descuelguen

del efímero azul

dragones esmaltados de fuego y

despierte anacondas

montadas en larvas de cordero

después de hurgar mi carne

y derramarla en mí

como azófar caliente

 

Ojalá lluevan soles

sucumban temblores

aplastando el latido de un corazón que vibra

pues tengo la vista

en un abismo de sangre

espeso liquido rojo

que entra y sale en mis pupilas

como la vida

Inmerecidamente bella

 

Como me ves

siento

pero tu espera

no espero

ves mar

yo infinitos

eres ráfaga

yo sorbos

pero somos uno

al crisol salino

soy huesos arrancados de golpe

para vestirte un asueto

eres la tinta sobre mi pecho

vertiendo felicidad a gota

¡Triste espera, esperar que vengas!

 

Tengo las vidas del gato

para tu glacial mirada

rozo tus piernas

no titubeas

cruzas a mis vértebras y cada cimiente

impregnas de esencia

perfume esparcido de golpe

que pare tu risa

y la mía entierra

 

Escondido a voz del desdén

sonríes pero no conmigo

un sopor triste recorre astuto mis arterias y utopías

¿No quieres verme?

¡Estoy sentado a la cera con el miedo implorando incrédulo!

¡Tomo tu carne!

¡Con ímpeto entretejo costillas por si las tinieblas liberan geranios y puedes olerme!

¡Quiero abrazarte!

¡Estrujarte hasta que el crujir de simientes roce tú alma y en vivaz arroyo bañes tu seco espíritu!

 

Estoy doblada a tus días grises

al decaído verano

hincada sobre estación que se deshoje

con indiferencia

o sin hojarasca

te resistes a sonreír para tu adentro

me odias

Maldices mi nombre con furia

y no te odio

amo ese único instante que me sientes

 

Te encuentra el silencio cuando miro tus ojos cargados de estrellas

¿Te encontraste los míos?

¿Puedes negarlo?

Estás postrado en mi lecho

zurcido a mi frío vientre

quieto

mudo

quise darte una muerte desnuda

como espejo

succionar tus poros y cada hendidura hasta que sientas mi agitación adentrarse a tus órganos

quiero recorrer tus entrañas

con ojo de animal herido sin esta luz en las corneas

¿Podrías dibujarte frente a mí?

¿Quisieras verme descuajarte los huesos, Dorilian?

 

Estoy sentada al fondo del ocaso gris

alisando tus camisas con aroma a maderos

mis alargados dedos acosan el jubileo de

tu sonrisa acróbata

susurran al sexo de tus carnosos labios

sabes que tu naces y

yo muero

igual que tu barba pulida

las verdades ausentes

¡No cantes Demócrito aunque el beso esté vacío!

porque preciso al tiempo que me miras cerrar ventanales en mi rostro

 

Te entiendo…

no deberías sentirme, Dorilian

tengo frío el sollozo

me encuentro con personas a obscuras

pintando retratos sin doctrinas

enfurezco cuando el amor dice que los poetas

somos incomprendidos

¡Yo engendro poesía!

¡Fornico la vida!

tus lloras difuntos

tus días de “Marcos” son el hastío de fotografías felices

¡No mientas, Dorilian!

¡Te observo desde adentro y sangras!

Lloras buscando cuerpos que se comieron las orugas

 

Recuerda que yo no tengo pies

manos

nada que puedas tocar

pero me amoldo como lava derritiendo paredes

soy llaga en otra llaga

caigo rápido sobre respiro lento

Nunca duermo, Dorilian

ni lo que siento

no juzgues tu senda breve

reservé de mortaja la sonrisa de Venus

odio las esquinas de besos rotos

donde tu cuerpo toreaba vida

también tus Marías rezando por tus defectos y

vicios porque siguen pensándote

te entiendo más de lo que crees, Dorilian

cada mañana la mísera muerte

recrea de infelicidad mi boca

más que cuando leo a poetas trastornados hablando de tiempo curador de heridas

siento cólera del beso adulador

¿No merecen las líneas de mi letal prosa encubar esperanza?

¿No hay un beso para mis deformadas costillas?

 

¿Vacilas conmigo?

 

Súplicas en blanco escondo en amarillos dientes como una joya

a ti Dorilian, te zurzo a mi carne y no te importa

cargo tus piernas y la savia salpica por las manos

me ganas de golpe esa fuerza sublime

¿Cómo no oír tus quejas?

si cuando no querías morir venias conmigo

no hay forma de alejarnos

llevas tatuada mis lágrimas del llanto que no muere

soy el reloj en tu cuerpo, Dorilian

segundero que detiene tus bríos

una devoradora bebiendo tu sangre mientras tu corazón está caliente

devoro el alma sin dejar estelas de espinas

siénteme en las venas acortando tu aliento cada vez que inhalas

estoy quebrando el cuerpo

para recibir la muerte que ocultas

a pesar mío

mi feroz encargo encuentra la vida agotada y le ofrece el costado para callar su canto

no hagas preguntas

ni esperes respuesta

paso como limón por la ostra.

1

6:07

Exhausta
viendo el sudor impetuoso deslizarse por tu espalda
al ondeo de sabanas revivo en mi vientre la sensación de arrojo
un escozor salado abriga mis senos enrojecidos, mordisqueados
tengo sed, una sed por estrujarte
tiemblo
recorro tu piel a centímetro y sigo deseando más
en mi sexo estallan galaxias, estrellas
constelaciones
el recuerdo vivido abre mis poros
la sangre arde
unas horas antes esperaba el autobús y de pronto… el encuentro
apenas recalé por el escenario
no era importante
mi vista estaba toda en ti
el tragaluz cedió su vapor a tus caderas y tus nalgas se preñaron con matices dorados
como un cuadro de luces impactándose en tu dorso canela
un espectáculo inédito de Apolo
no me contengo
relamo mi boca
¡No muerdas tus labios o te gozaré de nuevo! -susurras
enrojezco por éste lívido descubierto
tus ojos están fijos en los míos
¿Cómo pintamos al tornasol de pasiones?
no quiero saber
ni me deja el vientre palpitando ávido
con el orgasmo vibrante en mis caderas

Olor a madera y tabaco quemado impregnan la habitación
¡Me embriagas! ¡Me seduces!
¿Cómo es posible?
¿Cómo una mirada escueta propició todo?
¿Cómo estás plenamente dormido y unos instantes antes nos devoramos la carne?
titubeé…
recuerdo cómo nos tocamos las ganas…
fuiste desnudo a mis ojos en la hora precisa que tus dientes lucieron
el tiempo frenó
ni un movimiento
solo resonaba tu eco en mis fibras
ese instante venció la duda
dijiste tu nombre
Jose María,
sonreí porque recordé mi libro de Las Marías
yo te cambiaría el nombre- pensé
Asmodeo
como demonio…
como lujuria…
no escuché sonido
veía las estrellas en tus ojos
pasada las cinco propusiste caminar y acepté
no importó a dónde
ni los perros
me sentí liberada cuando tomaste mis manos
irónicamente porque contigo nada fue normal
hasta el calor de tus dedos en los míos
fluyeron como cascadas briosas
calientes
húmedas
una borrasca invadió mi ser
el tiempo que susurramos
cuando me besaste entendí el secreto de un atardecer a las 6:07
supe el arte que escondías en tu boca
mi lengua enredada a la tuya
era mar encrespado buscando orilla
te seguí el ritmo
tu saliva juguetona
mis caderas danzando
creabas música del silencio
y bailamos en esa pasión furtiva
Comencé a sentir la tormenta bajo mi piel
un rayo exaltado sometió mi serenidad
me devoraste
succionabas mi aliento con tu boca
rosaste mi piel con tus manos
dibujaste en mi espalda, en el cuello
me desquiciaste los sentidos
no existía el “no”
te seguía como un imán que encuentra su opuesto
el tiempo no pasó rápido ni la pasión
trastornabas la mente en cada fibra

Empezaste un juego con mis piernas
y tu boca hizo una fiesta en mi pecho
con pudor resistí abrirte el paraíso
pero tu lengua en mi senos quebraron mesura
salivaste mis pezones
sentí endurecerse
tus manos seguían buscando entre mis muslos
con débil voluntad detenía tu roce a ratos
pero mis extremidades liberaban espacios al perjurio
ignoraste mis prendas
acariciaste mi sexo
jadeé
jadeé estremecida
la humedad fue mi deseo visto
me estremecí
Libré el goce impasible cuando tus dedos exploraron mi caverna
tapaste mi grito con un beso sangrado
una muerte placentera tus dedos hurgando mis rincones
deliciosa muerte morir eyaculando sobre un extraño
¡No!

¡Aquí no! -Apenas pronuncié
pero tu voz ardorosa seguía lamiendo mis pechos
¡Aquí!

¡Dónde sea, ya es tarde! -Respondiste
callé
si quedó algo de miedo lo desvanecieron tus dedos moviéndose en mis resquicios

Un terremoto anidó
mi cuerpo disfrutaba con frenesí virgen
supiste de mi placer
te exploté en la mano
me besaste tiernamente los labios y te maldije por tanto deleite
te llevaré al cielo- Dijiste
yo quería probarte los bríos
solo pensaba en tu cuerpo ardiente
en mi sexo adolorido por el deseo
quería ser tu puta que apaciguara la fiebre
calmar tu lujuria con mi carne
pero tenía pudor y prudencia para disfrutarlo

Antes de cerrar la puerta ya estabas desnudo
eras indómito
sabías que mi cuerpo convulsionaba por sentirte
lo anhelaba
te imploré con los ojos
respirando
me atrajiste a ti
desnudaste mis pechos hinchados
duros
me hiciste madera para tu fuego
me vaciaste completa
acariciaste mis glúteos
apreté con vehemencia los tuyos
clavé las uñas a tu espalda
y como un pez besaste mi cuerpo
poro tras poro
cada rincón a la vista
en lo oculto
descubriste mis caderas excitadas
que no fingen sensaciones
besaste mi ombligo
te pareció gracioso
luego,
arqueé mis piernas de frenesí placentero
te maldije por retardar mi éxtasis
tu saliva se adentró en lo íntimo
¡Morí! ¡Resucité a tus movimientos!
te jalé los cabellos
jadeé por los dioses de mi mente
blasfemé el Dios en vano
cada espasmo que salía de mi cuerpo era incontenible
tu lengua jugando
encendiéndome, apagándome
pensaba en Sabines y su muslo de mi cuello derrotado
encontré la esperma quemante de Silvio
cuando tu lengua se ahondó en la cavidad de mi entrepierna
escurrí cascadas blancas y las letras impías de Sabina…

Un goce desorbitado me envolvió las uñas,
costillas
los muslos crearon temblores
suplica que oyó tu sexo y acalló en mi entraña
el vaivén perfecto de nuestras piernas ceñidos de líquido astral
no sintió más placer divino mi cuerpo
que tu miembro volcánico entrando en él con lujuria
me llenaba una
dos veces
tantas como imagine el infinito
penetrabas mi santuario
sentí dolor reprimido, exquisito
placentero
arremetiste mi entrepierna con fuerza
fue bipolar
nos estremecimos juntos,
tus meneos secundaban mis antojos
llanto, alegría, multiorgásmico deleite
en ese instante los infiernos de Dante eran paraíso
el vaivén de tu miembro sádico
fue el revés a mi avaricia que rogaba más delirio
no sé qué dije
qué hice
pero el éxtasis llegaba por ecos
cada sacudida explotaba volcanes mojándome en lava
tus muslos inventaron melodías que bailé enloquecida
te jalé los cabellos
sentí cada zancada buscando mis gemidos
querías medirnos los orgasmos
sentí el clímax sacudiendo mi sangre
el corazón latía rápido
los fluidos ardían
mi cuerpo de presa desbordada llenaba tus piernas
también temblabas
te arañé las nalgas
apreté las caderas
escuché tu deleite
apreté más el cuerpo hasta sentir como nadaban en mi tus células
te leí adrenalinas
los cromosomas y
x… entrando
x… saliendo
x… explotando
cada corriente sanguínea apresurando el ritmo para que el placer
llegara en la arremetida final de tu esperma
como río escurrido en mi vientre
al segundo de tu espasmo
coito cansado
muerto
lo que eras…
y eres
como ahora callado
Recostado entre mi abdomen
eres un sosegado mar después de arrastrar fogosa tormenta
¿Cómo me justificó al deseo?
lo quise sin pedirlo como si hubiera andado desnuda para vestirme contigo
y desnudo ahora te veo
con tus labios grana
la boca sedienta inhalando olor salino
mueves las manos,
perturbas mis piernas que aun sienten la pelvis prensada
tienes los dedos en mis senos
están quietos…
los míos juegan con tu miembro caliente a punto de erección
¿Es una insinuación? -Sonrío
Quisiera más…

Pero,
giraste bruscamente como si adivinaras el fervor de mi entrepierna
y la cortina se entreabrió
la tenue luz dio en mi frente y vi el reloj punteando las 06:07
salté desesperada
me diste un beso piadoso
¡Quédate! -susurraste
yo pensaba en el 6…
7…
¡Ven! ¡Ven! -repetías
yo seguía loca por el cuarto buscando mis ropas
te cubriste con una toalla y me besaste la espalda
tu sonrisa regresó
esa que inició todo
Iba a ceder pero el segundero filoso apuntaba a mi cabeza
a disgusto me separé y salí con tu olor en el pelo
¡No sé tu nombre! -gritaste
sonreí
te aventé un beso al aire mientras subía al taxi
y en él se desvaneció “él” nosotros
mi cuerpo degustaba los estragos del incierto
el amanecer era hermoso como el plasmado en tu dorso
pero, tristemente solo fuimos una historia…
de esas historias fugaces.

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QUIERO

Yo no espero desvestida
es tu boca que cuando me besa hace que mi vientre tiemble y se desnude

Yo no espero callada
Son tus manos que al moverse encuentran cada resquicio de mi cuerpo y liberan mi grito

Yo no deseo a medias
Es que si tu piel reconoce la humedad de la mía voy como sombra siguiéndote en ese vals de frenética lujuria

No quiero recostarnos al ocaso como si fuéramos vírgenes amaneceres
te quiero ahora para poseerte y ser poseída
para saborearte y ser devorada
Te quiero para que mis piernas galopen sobre ti y desbocarme bajo el torrente caliente de tu entrepierna

Quiero bañarnos de luna mientras tu virilidad se adentra en mis entrañas, perdiéndonos entre gemidos,

explorándonos a cada vaivén del cuerpo hasta que el éxtasis sea el sonido incrustándose en las olas,
en la piel
Quiero bañarte en la humedad tibia que escondo y que tu incitas a embriagarse del divino orgasmo para extinguirse y resucitar de golpe a nuestras vidas
Quiero acicalar mis fantasmas con tus demonios dormidos y que al desnudarnos la mente destierren las semillas que nos sembraron que solo el placer es de dioses

Heme aquí probando de tu gloria
te bebo a gritos con la boca de mi sexo que claudica por llenarse de ti y de tu experiencia,

de tus desenfrenos,

del brote de tu esencia caliente escurriendo por mis caderas

mientras me absorben tus piernas al ritmo candente de tus viriles ansias

¡Esto es el placer que mata el cuerpo y descubre al ente!

¡Esta es la noche fornicando la luna mientras nosotros bebemos el esperma que ha dejado su goce!

¡Esta es la entrega que no busca un nombre o letra!

¡Esto es sexo sin rebelión!

Y esto somos sin pensar…

en exclavizante amor

SENSACIONES

Bebamos vino
por el placer de enredar los cuerpos y
enlazar el alma

Sí,
bebamos el líquido espumoso
que embrutece la dermis y
descubre al ente

Quiero recorrerte sin prisa
dejar mi perversa huella en tu cuello y
abdomen

No bebamos de golpe
saboreemos despacio
hasta sentir el dulzor del ombligo

Degustemos con ansias
cada sabor del cuerpo
sin la piel que lo cubre

Que se bañen las bocas
de dulce aliento
mientras el licor burbujea frescura en la garganta

Bebámonos entre sorbos calientes
volcanes y pieles
que perduren la esencia que somos

Seamos tu vino
yo aroma

He perdido el vino

la primavera

aquello que nació de las tardes persiguiendo tu risa

cuando eras un libro para escribir poemas

 

Soy caos en la sien de una inspiración desnuda

sigo encontrándome tus ojos en cristalinos dormidos

viven envueltos en hojas de otoño

y aunque huya

o quiera

siento su reflejo dentro de la columna

me ven con aguijones deseosos de perforar mi carne

son ventanas que conciben hielo en estaciones doradas

una cascada espinosa esbozando sus óbitos en el refilar de mi vientre

y que impetuosa al bruñido del llanto

confiesa la culpa

de quererte ciega

 

A fuerza de tu desdén se colmaron mis infiernos y

ahora fenecen entre brasas

letras que alguna fueron recuerdos

no escribí para callar el eco que dejó tu ausencia

sino para liberar un corazón que se columpiaba en espuma

¡Tú me amaste del susurro al día!

¡Tú encendiste a tu roce mi primavera!

 

No fue el rocío quien lloró tu partida

¡Fui yo con éste cuerpo hilando miedo!

¡Todavía cargo sobre mi piel los estragos de tu amor indiferente!

¡Yo, quien bebía tu sombra escrutando tu alma!

¿No pudiste enredar tus ramas a mis raíces?

¿No pudo mi ser derretir tu corazón de escarcha?

 

Se conoce al viento por mecer hojas

las veredas cuando cargan lagrimas

el tornado si a su paso desgaja los arboles

pero conocerte a ti

fue perderme a mí misma

y aun no encuentro los pétalos

que perdí en el rumbo

 

Me queda una copa que reboza sufrimiento

puertas que no abre mi boca amarga

no beberé las uvas frescas y

el aroma que desprendía tu cuerpo

quiero renunciar a tus manos

olvidar sentimientos

deshojar las promesas y que al caer las hojas

entre vinos de primavera

le concedan perdón

a tu merecido olvido.

BUFANDA PÚRPURA

Palpa a tu vista en mi jardín rozagante una

sublime fragancia

percíbela

rastro tornasol tiñe de purpura el azafrán

anuncia el preludio de mi gratitud

 

Franja núbil de geranios

serpentean en la noche

al vals de luna

moldea cuerpos terrestres y

rocían perfume en el alba

 

Parche dorado del astro

desciende por la campañilla

carga las raíces del lirio silvestre y

comienza a regar el huerto

 

Tiritante espera que el ojal lucífero

como una cama de lilas

dé sombra a la flor y

la desnude

 

¡Cuánto sonríen mis amigas!

¡Refulgen en el espacio!

¡Mis falsas ortigas!

 

Inspiraron poemas

los colgué en la ventana y

crecieron lavandas por escalones

cada florecer a su vera es un río

donde enjuagan sus cabellos mis nardos

las libélulas beben agua

los enamorados besos

 

La luna quieta

desliza lágrimas púrpuras

porque mis gladiolas roban en su mirar

una pizca del cielo

 

No es un jardín creado de tierra

se aró del corazón mujeres

un vergel que inventa aromas

nenúfares flotantes

cuando esta alegre hace cantar aves

fuentes

 

Si alguna vez lloran

envuelven su pena dentro de un caracol

escriben memorias

como el mar oculta el ocaso

las olas se llevan la madera

así piden se lleve su llanto

y las vuelva felicidad

 

Mi jardín de amigas es único

reunidas a hora precisa

todas heroínas de mis libros

bellos atardeceres con manos cálidas

chalinas que cubren mi hombro

el pañuelo preferido de una lagrima

son mi bufanda purpura bordada con hilos de

universo.

images

I N M Ó V I L

En simientes de sangre borbotea el desprecio,

El llanto baña las calles donde cuerpos se amontonan en pirámides de dolor e impotencia,

Las ventanas permanecen cerradas porque la ignorancia ha pintado las puertas de roja ira,

Ese color carmesí que tiñó el blanco del idealismo,

Que impregna el verde esperanza de rabia,

Y reviste al ente de plomo en desgarrador sueño.

Desde los tejados amarillean las vísceras,

Y derramados en el pasto quedan corajes sin dueño,

No es la naturaleza quien provoca desolación en las entrañas,

Es un palmado de tercos nadando en egos inmóviles,

Con ideas egoístas,

Y de arrogancia tan vasta que nubla toda la ciudad,

Dejando a pleno día,

Torrentes grisáceos de obstinación.

¡Mira!

El odio ha sembrado sus semillas y el fruto será su hijo predilecto.

¡Ve!

La indiferencia ha creado pies y está tumbando a la misericordia.

¿No lo ves?

Es cierto.

Desde lejos no puede oírse un corazón quebrándose,

Ni un ser mudo bebiendo la muerte del que abraza.

¡Ay,

Tierra que gritas en muros de soberbios!

¡Ay,

Pueblo que clama en corazón frío y sordo!

Tu canto es fúnebre,

Ni los perros ladran,

Ni el silencio abruma,

Solamente hay neblina,

Bruno desamparo merodeando errantes.

Puedo ver las cenizas sobre la cera,

Y en los ojos de las Madres,

Colgados en los árboles se dispersan los ultimados besos,

Aún en el aire viven los abrazos,

Las palabras,

El fresco de las despedidas momentáneas,

Que el agitar de manos las vuelve finales,

Porque el tendido no se levantó con su ángel de siempre,

Ni el espíritu alertó al cuerpo del peligro,

Porque la hermana no percibió el adiós mientras cocinaba los huevos que degustaba el hermano,

Ni mucho menos el padre imaginó,

Que la bendición en la frente del hijo,

Sería el recipiente que guardó la bala en su postrero aliento.

Éste es el escenario sombrío de las penas sin rumbo,

Camellones de terquedad lavados con inocencia,

Ambiciones desnudas entre el fuego,

y lo que se espera de la piedad,

Una radiografía del miedo,

Que termina en una cama espesa de tristeza,

Todo lo respirable huele a sanguaza,

No hay un suspiro en el cuadro de los ausentes,

El muerto es muerto en cualquier cielo,

Y en toda casa el dolor entra para crear infiernos.

¿Quién lanzó la primera bala?

No es importante.

¿Quién bajará las armas que nos vuelvan humanos?

Ese es el milagro.

Acto difícil en un siglo obstinado,

Poder de una sola mente,

Creando infortunio en todos.