Marcelo
Tu eres mar que brilla en una noche pacifica
el viento susurrante golpeando Junio
empiezo a sentirme lluvia en tus brazos
ya siento volverme brisa en tus olas.
Tú eres el misterio cesante del canto de las sirenas
La repentina luz que transluce en el agua
Ya soy en tu sal la entraña,-
sol sumiso en tu indomable ansia.
Brillas impetuoso a las miradas
a la ventisca, en la corriente salada
Donde refulge el ocaso de tu paso
Donde culmina la sed de los amantes.
¡Que mar le has pintado a mi cuerpo que me
Presumo de tu sal dueña!
¡Que fulgor desdeñan tu ojos que mi paz
Se dibuja tenue por tu playa!
Eres mar plateado sobre lienzos
Esculturas de mármol y carne
Absorta por tu belleza no se si es tu esencia
O esta pasión que me besa.
Distante, eres un océano callado y tímido
Mecido en agua lentas, dóciles
Embravecido, eres un cuerpo de arena
Seduciendo sin pudor mis horas.
De lejos tu sangre azul es mi calma
De cerca reverdeces como esmeraldas
Por un instante se donde empiezas,
Por un segundo donde acabas.
Justo en mi piel perecen tus olas
Sobre mis aguas dispersas tus sales,
Sin principio, sin palabras, sin prisas
Soy la tierra de tus mares.
Querida Diana, mi inmenso agradecimiento por la molestia y el tremendo trabajo que te ha costado encontrarme alguna virtud.
Besitos y mi cariño para ti.
Marcelo