¿POR QUÉ AMAR MÉXICO?
En pleno día de celebración me pregunto si amo a México como debiera, si no he sido del montón que lo ha robado y explotado, mancillado en aras de un porvenir propio y olvidando así que México es de todos. La pregunta es muy sencilla y sin embargo me cuesta trabajo distinguir inseguridad a derechos, violencia a valores, creo que se debe al slogan que crucifica al país como si México decidiera por si solo, si así fuera, indudablemente fuera un país malinchista y escogido, sin embargo es de tierra noble, rica y cálida que espera con los brazos abiertos sin reclamos ni excusas. Una pregunta tan clara que no puedo contestar rápidamente porque lo primero que llega es la duda, queriendo decir que lo amo sencillamente porque puedo correr en sus playas a la hora que yo quiera, puedo nadar en sus ríos y comer de su tierra sin que alguien me cobre un peso, tengo que detenerme a pensar si en un futuro no lejano vendrá alguien a decirnos que nos beneficiaria privatizar también estas riqueza. —No estamos lejos de ser vendidos como esclavos de nuevo—.
¿POR QUÉ AMAR MÍ PATRIA?
Seria correcto decir porque puedo dormir tranquilamente sin que alguien me aprisione por conflictos políticos o por tener una ideología distinta, porque mis ojos se deslumbran cuando se levantan embellecido desde Baja California hasta Quintana Roo, de Colima a Veracruz, porque es imposible no ver kilómetros y kilómetros de fauna, flora, manantiales, mares, historia, territorial suficiente para ser ricos todos si existiera la igualdad de conciencia, pero temería contestar que algún día todo cese como el respeto, la tolerancia y el amor. Tendría que ser humano para amar la tierra que se presta a la cosecha, amar las condiciones en que se adapta a la vida animal y sus características, amar el misterio de su profundo abrigo y no reconocer la riqueza mineral y petrolera que esconde bajo su entraña.
Con tristeza me pregunto cómo celebran la independencia las aves de rapiña, aquellos que se han pasado la Constitución por donde no da el sol, los que han robado y ultrajado su propio legado, sus tierras, costumbres, petróleo, afectos, los buitres carroñeros que dejan entre sombras el escudo de nuestra nación, paisanos que revisten de rojo el blanco y venden sin pudor y sin escrutinio el verde de la esperanza, pero seria deshonesto juzgar a todos por igual, porque se de personas que se la rifan por México, gente dedicada a ennoblecer el país y que continúan cuidando y luchando por preservar las raíces, en pequeña proporción soy de ese lado, me cuento admiradora del mezcal y el mariachi, del danzón y de la quebradita, del mole poblano y las piñizcadas. Disfruto el espectáculo de los voladores de Papantla, me deleito al escuchar la marimba, el jolgorio de la gente, el zapateado, las charreadas, me enorgullezco de la gente sencilla y buena que se levanta a trabajar por la familia, por México, por su lengua indígena y por cada rincón con historia y encanto que ha pasmado Dios a su paso.
Esta pregunta sacada de la espontaneidad me intimida, ¿POR QUÉ AMAR MÉXICO?, ¿POR QUÉ RESCATAR ESTE DÍA?
Tal vez porque es mas que una regla establecida gritar solo “Viva México”, seria mas original pensar que pasará el próximo año, la responsabilidad que nos deja seguir libres, continuar intacto a la ociosidad y respetar los ideales de nuestra nación en memoria de aquellos que murieron para dejarnos un país sano e independiente, seria mas estratégico un plan para que esta fiesta no se convierta en algo utópico de albedrío, pues de lo contrario tristemente perderíamos los derechos, la igualdad y la libertad que hoy nos vuelve únicos, eso es lo que me hace amar México hoy y todos los días, eso es lo que me hace apreciar mi tierra. México es como un padre o una madre que te deja ser como eres abasteciéndote de sus riquezas y abrigo sin importar donde estés, siempre tiene agua fresca para que te bañes, un sombra para que descanses, un pedazo de el para que te alimentes, México no es lo que todos hicimos de el en estos años, sino lo que ha sido siempre y olvidamos, si quitáramos el odio, la soberbia y la ambición de quienes lo manipulan y lo someten por sus intereses nos quedaría un México limpio, imparcial y noble, entonces bastaría mirarnos al espejo y veríamos que traemos pintada los antepasados en la frente, nos tocaríamos el corazón y encontraríamos lo fuerte que nos hace sentirnos orgullos de nuestra tierra, la pregunta no es porque lo amo, sino como lo demuestro.
¿PERO ESO ES LO DIFÍCIL NO?, creer en lo que no ves y luchar por quien te ama. —El escudo mas hermoso del mundo y son otros quienes tuvieron que reconocerlo—
Mi intención con esta simple pregunta no ha sido otra cosa que concientizar mi espíritu y creer en lo que soy, despojarme de egoísmos e influencias ajenas, para vivir el compromiso como mexicana, recordar mis valores y preservarlos, pese a los que quieren destruirlos. Dejo en el aire esta pregunta para que cada quien se responda sinceramente y reafirme con una conclusión renovada lo invaluable que es gritar con orgullo ¡¡¡VIVA MÉXICO!!!, en un ¡¡¡VIVA MÉXICO!!! que nos libere siempre.

Me hice esa pregunta, precisamente iniciando septiembre y “Mira Qué Excelente Reflexion”… Felicidades